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10th of February 2019

Laos & Cambodia Instagram Diary + Address Book


Mi primera vez cruzando una frontera por tierra en Asia, una intoxicación alimenticia letal, un caso grave de chinches en la habitación… todo eso y más durante mi viaje por Laos. ¡Y luego vino un intento de robo en Camboya! Iban a ser unos días tranquilitos para desconectar del portátil y fue un milagro que no me quedara en medio de un pueblito camboyano con lo puesto. ¿Tendría mal karma acumulado?

LAOS

Cruzar una frontera por tierra siempre me había parecido algo horripilante, ¿sería por las leyendas urbanas que había oído por ahí? El proceso fue largo, sí, pero no traumático. El punto A era Chiang Rai (norte de Tailandia), el punto B era Luang Prabang (norte de Laos). Como las agencias de viajes/garitos callejeros lo tienen todo previsto, lo más práctico es contratar su servicio e ir con el grupito de turistas con la misma misión que tú. La operación consta de varios pasos, así que es primordial no perder de vista al conductor/guía porque él te dice qué hacer en todo momento cuando estás lost in translation.

  • Tramo 1: de Chiang Rai a la frontera tailandesa, donde te sellan el pasaporte.
  • Tramo 2: de la frontera tailandesa a la laosiana, pasando por Tierra de Nadie, donde tramitas el visado laosiano (formulario y pago en USD).
  • Tramo 3: de la frontera laosiana a una sala de espera/punto de avituallamento, donde se pueden comprar víveres para el (largo) viaje.
  • Tramo 4: de la sala de espera/punto de avituallamento a la estación de autobuses más cercana.
  • Tramo 5: de la estación de autobuses más cercana a Luang Prabang (trayecto de unas 12 horas).

Cada tramo se hace un microbús, autobús o furgoneta distinto. Para que os hagáis una idea, salí de Chiang Rai a las 6 de la mañana y llegué al centro de Luang Prabang a las 2 de la madrugada, es decir, 20 horas en tránsito, para recorrer una distancia que en línea recta es de 250 km. Paciencia, no queda otra.

LUANG PRABANG

Tras cruzar la frontera, no opté por coger el famoso slow boat por el río Mekong (lo que sería el tramo 5) porque la idea de estar atrapada en una embarcación durante horas con un más que posible mareo no me acababa de convencer. Decidí que iría en autocar, un viaje que fue… interesante?!: se trataba de un sleeper bus donde podía estar semiechada, no del todo porque no había suficiente sitio para mis piernas. Nadie hablaba inglés y durante buena parte del trayecto fui la única occidental, así que iba con el flow (o más bien rezando para que alguien me dijera cuándo tenía que bajarme). A destacar: la infraestructura de carreteras en Laos es más que modesta; a la vez, ir mirando por la ventanilla es el mejor pasatiempo, todo es muy auténtico; no se sabe cuándo se para para ir al baño rápido o para una pausa más larga, mejor mantenerse a una distancia prudente del autobús para que no te deje en tierra.

Una vez en Luang Prabang, de madrugada, y feliz de la vida como siempre, no había reservado alojamiento y me lo encontré todo cerrado, así que me puse a tocar a las puertas de las guest houses hasta que una me abrió y me dio cobijo. Ni tan mal.

Aquí tres cafeterías recomendables de Luang Prabang:

  • Dexter Café & Bar: en la calle principal, un local chic con una carta de desayunos muy apetecible (hola, pancakes).
  • Zurich Bread Factory and Café: la alegría de encontrar cruasanes auténticos en Laos.
  • Saffron Coffee: cafetería hípster perfecta para trabajar, ya que cuenta con un piso superior más tranquilo.

No hay que perderse el mercado nocturno de Luang Prabang (en la calle principal) ni las cascadas de Kuang Si: es la excursión típica y sí, es un lugar muy turístico, pero vale la pena por su belleza (fotos de abajo). ¡Parece que en cualquier momento vayan a salir unicornios a bañarse! Te puedes dar un chapuzón (hay vestuarios para cambiarse) y luego caminar por los senderos de los alrededores de las cascadas hasta llegar a arriba del todo, así que mejor ir bien calzado.

kuangsifalls_laos

 

VANG VIENG Y VIENTIANE

Pasé rapidito por Vang Vieng, de hecho solo me paré una noche allí y creo que fue suficiente: es un pueblo diminuto donde no hay mucho que hacer a parte de practicar deportes de aventura por los alrededores. Eso sí, por panaderías con pastas gigantes no quedan.

En Vientiane mi misión principal era ir a la embajada de Tailandia para tramitar un nuevo visado. Aquí pasé una de las noches más infernales de mi vida. Resumiendo: intoxicación alimenticia y chinches en la habitación. Resultado: tuve que acudir, dos días seguidos, a la embajada tailandesa medio moribunda y hacer cola en su oficina al aire libre (curioso) donde casi me desmayo del calor. De hecho tardé una semana en recuperar el cuerpo. El tema chinches fue más fácil de solucionar, aunque cambiar de hotel de madrugada después de haber estado vomitado no es un escenario muy agradable. En fin, no tengo el mejor recuerdo de la capital laosiana.

CAMBOYA

A Camboya llegué en avión desde Bangkok, fue unos días después de haber estado en Laos y en Tailandia de nuevo. Aterricé en Siem Reap, lista para descubrir los templos de Angkor Wat y luego dirigirme a la capital.

SIEM REAP

Angkor Wat hay que verlo una vez en la vida como mínimo. Es LA atracción turística de la zona y, como tal, es todo un negocio. Y un circo, por qué negarlo. Ver salir el sol por detrás del gran templo es una experiencia única… pero compartida con centenares de turistas, por lo que pierde autenticidad. Dicho esto, vale la pena ir con un guía para aprender un poco sobre la historia del recinto arqueológico y visitar sus puntos más relevantes.

Mi gran descubrimiento en el centro de Siem Reap fue Vibe Café, una cafetería/restaurante de comida saludable donde me hubiera quedado a vivir. Además de ser acogedor no, lo siguiente, su carta es todo lo que uno puede desear para hacer vibrar el estómago.

NOM PEN

Nom Pen o el caos. De estas ciudades que sales a la calle y a la media hora estás tan abrumado por el tráfico que te volverías al hotel a meterte debajo de una manta. Fue una ciudad que no encontré especialmente atractiva, me gustó mucho más Siem Reap. Con todo, hice algunos hallazgos interesantes:

Backyard Café: otro restaurante de comida sana muy top, muuuuy recomendable tanto para comer como para trabajar.

Tous les jours: una boulangerie francesa con un surtido de pastas impresionante y mesas para sentarse. Funciona tipo autoservicio (peligroso cuando llevas tiempo sin probar un pain au chocolat y exquisiteces similares). Y preguntaréis, ¿qué tiene de especial una panadería francesa? Pues que está en Camboya, lo que la hace un establecimiento exótico.

Artillery Café: me hago pesada con las cafeterías healthy, plant-based, etc., pero estando de viaje sin billete de vuelta es importante cuidar la alimentación. Soy la primera de comprar comida callejera, pero cuando hay poca variedad de ingredientes (y al segundo mes ya te empiezan a salir los fideos por las orejas) encuentro una buena idea combinarlo con otras opciones para asegurar una dieta variada y rica en nutrientes que te mantenga en forma para seguir viajando. Además, uno de mis hobbies favoritos, esté donde esté, es descubrir cafeterías chulas.

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KEP Y KAMPOT

Qué bien volver a la vida de pueblecito después del caos de Nom Pen… Kep y Kampot son dos tranquilas localidades costeras del sureste de Camboya. Están a pocos minutos la una de la otra, así que vale la pena pasarse por ambas. En Kep fui víctima (salvada por la campana) de una práctica muy extendida por el Sudeste Asiático: iba en bici por la carretera que bordea la costa, muy en plan Verano azul, y me pasó una moto a ras. Al pasar, el tío que iba de paquete intentó pescarme la riñonera con mis objetos personales que llevaba en la cesta de delante de la bici… con la suerte de que no la pudo cazar y pasaron de largo sin premio. Uf. Lección aprendida: llevar siempre las cosas atadas a mi cuerpo.

Aquí algunas direcciones recomendables de Kampot y Kep:

  • Ellie’s: en Kampot, es un sitio muy mono donde tomar el brunch o trabajar, ahora parece que ha cambiado de propietarios porque se llama Sunbird Cafe.
  • The Simple Things: en Kampot, es un restaurante de comida saludable con un estudio de yoga en el primer piso.
  • Epic Arts: en Kampot, restaurante y tienda con finalidades sociales.
  • Veranda Natural Boutique Hotel: en Kep, se trata de un bonito ecoresort donde puedes alojarte o simplemente acudir a disfrutar de su magnífico bufé de desayuno frente a unas vistas cinco estrellas.

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